La pobreza laboral, la de personas que tienen empleo, pero no logran cubrir sus necesidades básicas, afecta de forma más intensa a los hogares con 3 o más hijos, en los que se sitúa en el 19%, más del doble de la media (8%). Así lo revela el último informe European Employment and Social Outlook – Quarterly Review (enero 2026), elaborado por la Comisión Europea, que determina que la pobreza tiene un impacto especialmente severo en las familias numerosas.
Este estudio, titulado “Who are the working poor?”, analiza la pobreza laboral y las condiciones sociales en los Estados miembros y confirma que el tamaño del hogar es un factor determinante en el riesgo de exclusión. En particular, las familias con tres o más hijos presentan una vulnerabilidad claramente superior a la media europea, que supone 11 puntos por encima y más del doble que el conjunto de hogares de Europa, con o sin hijos.
La presión de los costes de crianza
Elaborado por la Dirección General de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión (DG EMPL), el informe pone de relieve que, aunque el empleo reduce el riesgo de pobreza, no lo elimina en el caso de muchos hogares con responsabilidades familiares elevadas. Los costes asociados a la crianza —vivienda, alimentación, educación y energía— ejercen una presión adicional sobre los ingresos, incluso cuando hay miembros ocupados, de manera que la pobreza laboral y el riesgo de pobreza relativa aumentan progresivamente con el número de hijos en el hogar.
En este contexto, el 19% registrado en las familias con tres o más hijos refleja una brecha estructural respecto a los hogares sin hijos o con uno o dos menores. En el caso de los hogares sin hijos dicha tasa de pobreza alcanza el 7% y en el caso de las familias con uno o dos hijos se sitúa en 8 o 9%, respectivamente. La pobreza se intensifica en las familias numerosas, impactando en 1 de cada 5 trabajadores con tres o más hijos, según datos de Eurostat 2024.
El riesgo de pobreza tiende también a ser mayor en los hogares que incluyen adultos que no trabajan. Esta situación afecta muy singularmente cuando uno o más adultos reduce sus horas de trabajo o deja de trabajar debido a la asunción de responsabilidades familiares o la atención al cuidado de dependientes, según refleja el estudio.
El tamaño del hogar, factor estructural de riesgo
Existen perfiles particularmente expuestos a sufrir una mayor vulnerabilidad social y que se ven afectados por la situación de pobreza laboral. En este contexto, el número de hijos incrementa de forma directa la probabilidad de situarse por debajo del umbral de la pobreza.
El estudio señala que la pobreza laboral está vinculada a la calidad del empleo, la composición del hogar y al perfil de los trabajadores. Entre otros factores, los trabajadores se encuentran en mayor riesgo de pobreza en aquellos casos en los que cuentan con ingresos reducidos, trabajan a tiempo parcial, cuentan con empleos temporales, cuentan con un menor nivel educativo o cuentan con mayores responsabilidades familiares por el cuidado de hijos o personas dependientes a cargo.
Para afrontar la pobreza se requiere de una combinación de políticas que apoyen una mayor intensidad en el trabajo, promuevan un empleo de mayor calidad, como salarios adecuados o el apoyo en la flexibilidad laboral para equilibrar la vida laboral y familiar. Por último, el informe remarca la necesidad de proporcionar un apoyo adecuado a los hogares en situación de vulnerabilidad, como en el caso de los hogares con mayor número de hijos o personas dependientes.
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